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sábado, 9 de febrero de 2008

Razones para no cambiar un nombre.

Después de haber leído la entrevista publicada en un periódico esta mañana, creo que debemos exponer los argumentos enfrentados a lo allí expuesto en materia de derechos de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales (gltb).

1 La necesidad de que dos cosas iguales se denominen de la misma forma obedece a dos razones. Por una parte que un grupo diverso de familias no pueden ser discriminadas contraponiéndolas frente a otras y en otro sentido el estado mediante una denominación jurídicamente reconocida asegura los derechos de toda la ciudadanía en terceros países, cosa que no sucederá si la denominación de los contratos jurídicos de las familias de gays y lesbianas se ve modificada.


2 La adopción conjunta de nuestras hijas e hijos constituye una necesidad indiscutible ya que el vínculo jurídico con sus dos padres o madres les asegura que en el caso de que por ejemplo fallezca una de las dos personas de la pareja puedan continuar viviendo dentro de su núcleo familiar o a recibir los bienes materiales que legítimamente le corresponden, entre muchas otras cosas.

jueves, 7 de febrero de 2008

Macedonia de peras y manzanas.




Ayer nos despertábamos con el diseño del menú de las bodas de personas del mismo género y esta noche nos vamos a dormir con las buenas costumbres de este país, entre las que parecen encontrarse el humor zafio y la xenofobia.

Platanitos con salchichas para ellos y tortilla para ellas, así de sofisticada la recomendación “humorística” de un señor que parece olvidar las consecuencias de que alguien con proyección pública, tal y como sucede en su caso, ridiculice o ataque a un grupo de personas. Entre esas consecuencias se me ocurre que por ejemplo un chico de Albacete que escuche semejante chascarrillo se apresurará a contarles a sus amistades que es gay, sobre todo por que estará deseando que le envíen a comer salchichas pues, como todas las personas de bien saben, se encuentra en la naturaleza de los individuos pertenecientes a esta minoría el deseo por arrasar con todo aquello que encuentran a su paso.

Entre las cosas con las que aparentemente se ha intentado terminar se encuentra la familia, o al menos ha sido este el mensaje que nos han transmitido quienes añoran los tiempos en los que el santo viviente caminaba bajo palio. Las familias de gays, lesbianas y bisexuales continúan siendo rechazadas por quienes desayunan macedonia de peras y manzanas, eso sí con un chorrito de soberano pues es cosa de auténticos hombres.

Asombrado me encuentro pues acabo de escuchar que otra persona ha afirmado que la eutanasia, asunto que no entraré a valorar, resucita el nazismo en nuestro país. Yo creo recordar que en las lecciones de historia se hablaba de genocidio y desde luego en ningún caso de eutanasia. Creo que no me rebajaré a decir nada más de este asunto pues puedo verme tentado a pensar que lo que afirma este señor es que se aniquiló a judíos, homosexuales, personas con discapacidad, gitanos, etc por que sus existencias les generaban un profundo sufrimiento. ¡¡¡ ABOMINABLE!!!.

Para terminar me gustaría exponer un caso práctico así que si eres un médico gay libanés y trabajas en la sanidad pública deber recordar que: el café con tostadas de manteca lo sirven mejor los camareros de toda la vida (blanquitos y con pasaporte español) pues el resto son unos iletrados; que el sistema nacional de salud en el que trabajas puede dejar de atenderte si se cumplen los deseos y buenas intenciones de quienes hablan en nombre del “bien común”; además no olvides que el día que te cases, o lo que nos dejen en su caso, deberás ofrecer en la fiesta plátanos de canarias y salchichas alemanas, que le darán un toque más exótico aún a tu casorio gay. Por último nunca olvides la teoría incontestable de las peras y las manzanas, pues algunas cosas no cambiarán nunca.