Solamente falta una semana para que los relojes de todo el país se adecúen al horario de los meses fríos y del tiempo de oscuridad temprana, las largas tardes del verano han quedado atrás y debemos hacernos a la idea de que dormiremos una hora más la primera noche, cosa que nunca sucede en realidad pues nos acomodamos pronto a la idea de que esa noche será una hora más larga y nos acostamos con el horario del día siguiente.
En esta ocasión los telediarios no hablarán sobre los desajustes emocionales que nos provoca el cambio de horario, ni sobre las espeluznantes consecuencias económicas de la reducción de la productividad pues como incrementamos en una hora el periodo de descanso dichas consecuencias se atenúan. Tampoco nos hablarán sobre los efectos del menor número de horas de luz y su del desastroso desajuste que provocarán en nuestro sistema endocrino y por lo tanto en nuestras emociones. Tal vez nos esperan meses de desajuste emocional, pero los amortiguaremos con una hora de sueño y con más horas de luz al día: ¡ÁNIMO! ya queda poco para que regrese la primavera.
En esta ocasión los telediarios no hablarán sobre los desajustes emocionales que nos provoca el cambio de horario, ni sobre las espeluznantes consecuencias económicas de la reducción de la productividad pues como incrementamos en una hora el periodo de descanso dichas consecuencias se atenúan. Tampoco nos hablarán sobre los efectos del menor número de horas de luz y su del desastroso desajuste que provocarán en nuestro sistema endocrino y por lo tanto en nuestras emociones. Tal vez nos esperan meses de desajuste emocional, pero los amortiguaremos con una hora de sueño y con más horas de luz al día: ¡ÁNIMO! ya queda poco para que regrese la primavera.

